¿Y si elegirte no significara dejar de querer a los demás?
Tal vez llegaste aquí por uno de mis videos…
y algo dentro de ti hizo clic.
Hay decisiones que parecen muy sencillas.
Qué hacer.
Qué elegir.
Qué responder.
Qué aceptar.
Pero a veces, antes de preguntarnos qué queremos nosotros, ya hemos pensado en muchas otras cosas.
¿Qué necesita la otra persona?
¿Qué sería mejor para todos?
¿Qué evitaría un problema?
¿Qué esperan de mí?
¿Qué sería lo correcto?
Y quizá, después de considerar todo eso, tomamos una decisión.
Solo que hay una pregunta que algunas veces quedó fuera:
“¿Y yo qué quiero?”
No porque los demás no importen.
Precisamente porque nos importan, aprendemos a tenerlos en cuenta.
Pero quizá exista una diferencia entre considerar a quienes queremos y desaparecer nosotros de nuestras propias decisiones.
Y ahí comienza una posibilidad diferente:
elegirte sin dejar de querer a los demás.
🌱 LO QUE ENCONTRARÁS EN ESTE ARTÍCULO
- Por qué tenerte en cuenta no significa pensar solamente en ti.
- La diferencia entre considerar a los demás y dejarte fuera de tus decisiones.
- Cómo empezar a incluir tu propia voz en elecciones pequeñas y cotidianas.
💜 Elegirte no significa dejar de querer a los demás.
También puede significar empezar a incluirte a ti.
¿Elegirte significa ponerte primero?
A veces podemos imaginar que elegirnos significa hacer siempre lo que queremos.
Decir que no.
Dejar de ceder.
Poner nuestras necesidades por encima de las de los demás.
Pero quizá elegirte no tenga que significar nada de eso.
En muchas decisiones hay más de una persona involucrada.
Escuchar.
Negociar.
Ceder algunas veces.
Cambiar de opinión.
Considerar lo que alguien necesita.
Todo eso puede seguir formando parte de nuestros vínculos.
La diferencia aparece cuando la voz de los demás tiene un lugar en casi todas nuestras decisiones y la nuestra rara vez llega a ser consultada.
Entonces la pregunta no tendría que ser:
“¿Cómo hago para pensar más en mí que en los demás?”
Podría ser algo mucho más sencillo:
“¿Cómo puedo empezar a tenerme en cuenta también?”
🟠 Considerar a los demás no requiere dejar de considerarte a ti.
Tu voz también puede participar
Imagina que alguien te propone un plan.
Quizá inmediatamente piensas si puedes hacerlo, si a la otra persona le hace ilusión, si sería descortés decir que no o si cambiarlo podría ocasionar alguna molestia.
Todo eso puede ser válido.
Pero antes de responder también podrías preguntarte:
¿Qué quiero yo?
No significa que necesariamente harás lo que quieres.
Quizá después de considerar todo decidas aceptar el plan.
O quizá propongas algo diferente.
La elección final puede incluso ser exactamente la misma que habrías tomado antes.
Lo que cambia es algo más profundo:
esta vez tú también participaste en la decisión.
Y eso puede empezar a transformar la manera en que eliges.
No porque todas tus decisiones tengan que favorecerte.
Sino porque tu propia voz deja de ser la única que nunca consultas.
¿Y si lo que quieres tú y lo que quieren los demás es diferente?
Ésta quizá sea una de las partes más difíciles.
Porque escucharnos no garantiza que todos queramos lo mismo.
Puede ocurrir que tú prefieras una cosa y alguien importante para ti prefiera otra.
Y entonces no siempre habrá una respuesta perfecta.
A veces elegirás ceder.
Otras veces negociarás.
En alguna ocasión quizá mantengas tu preferencia.
Y en otras descubrirás que aquello que quería la otra persona también está bien para ti.
Elegirte no consiste en conseguir siempre lo que quieres.
Consiste en que lo que tú quieres también pueda formar parte de lo que consideras antes de decidir.
Eso cambia mucho la pregunta.
Ya no es:
“¿Quién gana?”
Sino:
“¿Hay una manera de tomar esta decisión sin dejar automáticamente fuera a ninguna de las partes, incluida yo?”
Tu voz no tiene que ser la única que importe.
Solo necesita dejar de ser la única que falta.
Empezar por decisiones pequeñas
Quizá no sea necesario comenzar con las decisiones más difíciles.
Podemos practicar en cosas mucho más sencillas.
¿Qué quiero comer hoy?
¿Qué me apetece hacer con este rato libre?
¿Qué opción prefiero?
¿Quiero ir?
¿Me gustaría descansar?
¿Qué pienso realmente de esto?
Son decisiones pequeñas.
Pero pueden ofrecernos algo importante: la experiencia de consultarnos.
Porque antes de aprender a tomar grandes decisiones desde nosotros mismos, quizá necesitamos acostumbrarnos a escuchar qué tenemos que decir.
Y no siempre tendremos una respuesta inmediata.
A veces tendremos que detenernos.
Pensarlo.
Sentir qué opción nos resulta más adecuada.
Incluso descubrir que no sabemos qué queremos.
Eso también está bien.
Preguntarte no significa que siempre tengas que tener una respuesta.
Significa empezar a construir el hábito de incluirte.
Durante mucho tiempo puedes haber pensado que considerar a los demás era simplemente parte de ser una persona atenta, amorosa o responsable.
Y puede serlo.
No necesitamos perder esa capacidad para empezar a escucharnos.
Quizá la posibilidad sea otra:
seguir queriendo.
Seguir acompañando.
Seguir considerando.
Y empezar a recordar que tú también estás dentro de las decisiones que afectan tu vida.
Que también puedes preguntarte qué es importante para ti y permitir que eso tenga un lugar en la manera en que eliges.
No necesitas cambiar todo.
Ni responder de una manera diferente a partir de hoy.
Puedes comenzar mucho más despacio.
Con una pausa.
Con una pregunta.
Con una pequeña elección en la que, antes de responder, recuerdes consultarte.
Porque elegirte no siempre significa escoger entre tú y los demás.
A veces significa algo mucho más sencillo:
recordar que tú también estás ahí.
🌱 MINI PRÁCTICA
Hoy elige una decisión pequeña que tengas que tomar.
No tiene que ser importante.
Antes de decidir, detente unos segundos y pregúntate:
¿Qué quiero?
¿Qué necesito?
¿Qué es importante para mí en esta decisión?
Después considera también a las demás personas o circunstancias que formen parte de ella.
Y finalmente pregúntate:
¿Qué elección puedo hacer teniendo en cuenta todo esto sin olvidarme automáticamente de mí?
No necesitas escoger algo diferente de lo que habrías elegido antes.
Solo observa qué cambia cuando tú también participas en la decisión.
💜 Elegirte puede empezar así: escuchando a los demás sin dejar de escucharte a ti.
Si al leer este artículo descubriste que te cuesta reconocer qué quieres, qué necesitas o qué es importante para ti cuando tomas decisiones, quizá haya algo detrás que valga la pena comprender.
En una sesión individual podemos explorar con calma esas formas de relacionarte contigo y con los demás, para que poco a poco puedas construir decisiones más conscientes y más acordes contigo.
Puedes escribirme por WhatsApp cuando lo desees.
— Verónica Salgado C.
Facilitadora de sanación emocional
