Grupo de mujeres compartiendo distintas formas de expresar cariño y cercanía en sus vínculos

¿Todos demostramos cariño de la misma manera?

Tal vez llegaste aquí por uno de mis videos…
y algo dentro de ti hizo clic.

 

 

Hay personas que cuando quieren a alguien le escriben todos los días.

Otras prefieren llamar.

Algunas buscan pasar tiempo juntas, mientras que otras demuestran su cariño ayudando, escuchando o estando presentes cuando hace falta.

Y como esa es nuestra manera de acercarnos a quienes queremos, muchas veces creemos que también será la forma en que los demás se acercarán a nosotros.

Sin darnos cuenta, comenzamos a medir la cercanía con una regla muy personal.

“Yo habría llamado.”

“Yo sí habría preguntado cómo estaba.”

“Si le importara, habría hecho esto.”

Pero quizá hay una pregunta que puede abrir una mirada diferente:

¿Y si la manera en que yo demuestro cariño no fuera la única manera posible?

🌱 LO QUE ENCONTRARÁS EN ESTE ARTÍCULO

  • Por qué solemos esperar recibir cariño de la misma manera en que lo damos.
  • Cómo nuestras experiencias influyen en la forma en que interpretamos los gestos de los demás.
  • Una manera más curiosa y consciente de observar nuestros vínculos.

💜 Mi manera de demostrar cercanía puede decir mucho de mí, pero no necesariamente define la manera en que los demás quieren estar cerca.

¿Cómo aprendimos a reconocer el cariño?

Desde pequeños vamos aprendiendo, casi sin darnos cuenta, qué significa sentirse querido.

Tal vez en tu familia el cariño se demostraba preguntando constantemente cómo estabas.

Quizá era preparar la comida favorita de alguien.

O ayudar cuando había un problema.

Puede que los abrazos fueran muy importantes o que las conversaciones largas fueran la forma de sentirse cerca.

Ninguna de estas experiencias tiene que convertirse en una regla universal.

Simplemente forman parte de la historia con la que cada uno llega a sus relaciones.

Por eso dos personas pueden querer mucho a alguien y expresarlo de maneras distintas.

Una puede escribir un mensaje para saber cómo estás.

Otra quizá aparezca cuando necesitas ayuda.

Otra recuerde pequeños detalles.

Otra disfrute compartir tiempo contigo aunque no sea muy expresiva con las palabras.

La forma en que aprendimos a relacionarnos puede influir profundamente en aquello que reconocemos como cercanía.

🟠 Muchas veces esperamos recibir aquello que para nosotros significa querer.

Cuando esperamos que el otro quiera como nosotros

Imagina que para ti escribir un mensaje es una manera natural de decir:

“Pensé en ti.”

Si alguien importante pasa varios días sin escribirte, quizá aparezca una sensación de distancia.

Pero otra persona podría pensar exactamente lo contrario.

Tal vez casi nunca escriba mensajes largos, pero siempre esté disponible cuando necesitas hablar.

O quizá no pregunte mucho por teléfono y, sin embargo, recuerde cada fecha importante.

Lo interesante no es decidir quién tiene razón.

Lo interesante es reconocer que muchas veces damos un significado a los gestos del otro utilizando nuestra propia forma de relacionarnos como referencia.

Pasamos de observar un hecho:

“No me llamó.”

A interpretar inmediatamente:

“No le importo.”

Y entre una cosa y otra existe un espacio que pocas veces nos detenemos a mirar.

No porque nuestras emociones sean incorrectas.

Ni porque cualquier comportamiento tenga que justificarse.

Sino porque una interpretación no siempre es la única explicación posible.

A veces comprender un vínculo comienza precisamente ahí: distinguiendo entre lo que ocurrió y el significado que nuestra historia le dio.

🌿 ¿Mirar diferente significa conformarse?

Ésta es una diferencia importante.

Comprender que alguien puede expresar cercanía de otra manera no significa aceptar cualquier cosa.

Tampoco significa ignorar aquello que necesitas dentro de una relación.

Hay vínculos donde será necesario conversar, expresar una necesidad o reconocer que algo nos duele.

Eso pertenece a otro paso del proceso que iremos construyendo durante septiembre.

Esta semana solamente queremos hacer algo anterior:

conocer antes de concluir.

Porque no es lo mismo decir:

“Esta persona nunca hace lo que necesito.”

Que preguntarse:

“¿Cómo suele demostrar que le importo?”

La primera pregunta busca confirmar una conclusión.

La segunda abre la posibilidad de observar.

Y observar no obliga a cambiar de opinión.

Solo nos permite conocer un poco mejor la dinámica que existe entre dos personas.

💜 Conocer la manera del otro no borra la tuya; simplemente amplía la mirada.

La curiosidad puede cambiar una conversación

Piensa en una relación importante para ti.

Puede ser tu pareja, una amistad, tu mamá, un hijo o cualquier persona con quien compartas un vínculo significativo.

Ahora recuerda una ocasión en la que pensaste:

“Yo habría hecho algo diferente.”

Quizá esa frase sea cierta.

Probablemente tú sí lo habrías hecho de otra manera.

Pero también puede ser interesante preguntarte:

¿Cómo suele acercarse esta persona cuando quiere estar presente?

Tal vez escucha.

Tal vez ayuda.

Tal vez comparte tiempo.

Tal vez pregunta.

Tal vez aparece justo cuando más lo necesitas.

O quizá descubras que realmente hay algo que necesita hablarse.

Ambas posibilidades pueden existir.

La curiosidad no consiste en idealizar al otro.

Consiste en permitir que la realidad tenga más de una capa antes de decidir qué significa.

Durante mucho tiempo podemos creer que sentirnos queridos depende de encontrar en los demás exactamente los gestos que nosotros ofreceríamos.

Y es comprensible.

Todos construimos una idea de la cercanía a partir de nuestra propia historia.

Pero los vínculos reúnen dos historias, dos maneras de expresar afecto, dos ritmos y, muchas veces, dos formas distintas de entender qué significa estar presentes.

Quizá septiembre comienza precisamente con esta pregunta porque antes de aprender a comunicarnos, negociar o construir acuerdos, necesitamos reconocer algo mucho más sencillo:

la persona que tengo enfrente no necesariamente se relaciona como yo.

Descubrirlo no resuelve todos los conflictos.

Pero puede abrir un espacio donde antes solo había una conclusión.

Y a veces ese pequeño espacio es suficiente para empezar a mirar una relación con un poco más de comprensión y un poco menos de suposiciones.

🌱 MINI PRÁCTICA

✨ Hoy intenta esto:

Piensa en una persona importante para ti.

Completa mentalmente estas tres frases:

Yo suelo demostrar que me importas cuando…

Yo suelo sentir que te importo cuando tú…

He notado que tú también muestras cercanía cuando…

No intentes encontrar la respuesta perfecta.

Solo observa.

¿Se parecen tus respuestas?

¿O quizá cada uno ha encontrado una manera distinta de estar cerca?

Esta práctica no busca decidir quién quiere mejor.

Solo ayudarte a reconocer que tu manera de relacionarte es valiosa y que, al mismo tiempo, puede no ser la única que exista.

💜 Tal vez comprender un vínculo también empiece por dejar de buscar únicamente nuestra manera de querer y comenzar a descubrir la del otro.

🟠

Si al leer este artículo descubriste que muchas veces interpretas los gestos de los demás desde tu propia manera de relacionarte, quizá haya patrones, expectativas o experiencias que valga la pena comprender con mayor profundidad.

 

En una sesión individual podemos explorar juntos la forma en que construyes tus vínculos, las necesidades que llevas a ellos y las dinámicas que se repiten en tus relaciones, para ayudarte a desarrollar una manera más consciente y auténtica de relacionarte contigo y con los demás.

 

✨ Puedes escribirme por WhatsApp cuando lo desees.

— Verónica Salgado C.
Facilitadora de sanación emocional